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Orientación universitaria: la importancia del esfuerzo

Durante dos jueves consecutivos, el 6 y el 13 del presente marzo, he podido compartir mi experiencia con alumnos de 4º de Secundaria del Colegio Marista Liceo Castilla de Burgos.

¡Ha sido una experiencia fascinante poder charlar y reflexionar con estudiantes muy participativos y llegar a interesantes conclusiones!

Quiero agradecer la oportunidad ofrecida por Pilar López Lorente, Jefa del Servicio de Información y Extensión Universitaria, y René Jesús Payo Hernanz, Vicerrector de Estudiantes y Extensión Universitaria que, junto al orientador del colegio Roberto Ranz, están realizando una encomiable labor.

Los objetivos de la charla eran varios:

– Explicar la experiencia de un universitario cercano a los alumnos por edad, dedicación y pasión.

– Comentar diversos aspectos acerca de la vocación. ¿Qué es? ¿Nacemos con ella o la vamos dirigiendo?

– Charlar sobre los estudios. Valorar el esfuerzo.

– Introducir de primera mano la Universidad de Burgos. Como habitantes de Burgos y como estudiantes universitarios en potencia debemos conocerla.

Despertar la ilusión por la Ciencia dando a conocer las potentes investigaciones que se llevan a cabo en los laboratorios de la Facultad de Ciencias de la UBU y a través de muestras reales.

– Sincerarme un poco con mis oyentes desde el interior y decirles que haría yo en su lugar teniendo la experiencia actual. 

Os dejo, sin más preámbulos, con las diapositivas para proceder posteriormente a comentar con vosotros, queridos lectores de moles de química, los aspectos que considero más atractivos.

Cada decisión que tomamos a lo largo de nuestra niñez y adolescencia es importante. ¿Ciencias o letras? Algunos estudiantes todavía no estaban 100 % seguros. ¿Con quién establezco amistades? Varios comentaron que ya habían tenido “sorpresas” entre amigos, positivas y negativas. ¿Me gusta tocar el piano o me decanto más por los idiomas y el deporte? Prácticamente todos iban motivados a sus actividades extraescolares. Sin embargo, quienes comentaron que iban obligados llegaron a la conclusión de que es conveniente cambiar esa actitud y aprovechar cada actividad al máximo. ¿Me esfuerzo todo lo que puedo? Cuesta… ¡Hay que conseguirlo! ¿Cómo soy y quiero ir siendo? El futuro de cada uno se construye a diario con el presente, que, a su vez, mañana mismo será nuestro pasado.

Viendo la dificultad que entrañan ya de por sí algunas de las anteriores decisiones, nos podemos imaginar el hecho de elegir qué voy a estudiar en la Universidad. Yo tenía claro que me iba a quedar en Burgos (soy un enamorado de esta ciudad y tenía ganas de trabajar y de continuar con muchos proyectos que tenía en mente) pero mi cabecita y mi corazón albergaban dudas entre el Magisterio en la Especialidad de Educación Musical y la Licenciatura en Química. 

Mi situación era la primera de las tres más representativas que tienen los alumnos:  

“¡A mí me gustan muchas cosas! ¿Por cuál me decido?”: No tienes ningún problema, ¡con la que elijas acertarás! Vivirás experiencias diferentes en cada una, pero todas te resultarán gratificantes. 

“¡A mí me gusta una única cosa, es mi vocación!”: Genial, ¡adelante con ella!

“¡A mí no me gusta nada! ¡De nada!”: Infórmate, observa a tu alrededor, curiosea, ¡conoce tu entorno! Seguro que algo te acabará gustando. 

Me pre-inscribí en ambas titulaciones, con Química en primera opción. Me admitieron en ella y… ¡Allí que fui! ¡Y de momento feliz me he quedado! Con mi paso por la Licenciatura en Química y el Máster en Química Avanzada, acerté al 100 %. Mi vocación química se iba descubriendo poco a poco hasta que ha llegado a su punto álgido con el doctorado que estoy cursando dentro del grupo de investigación Análisis Instrumental, a quien pongo un Z(Ne) (número atómico del Neón). ¡Mi vocación es la investigación acompañada de la docencia! ¡Y puede aumentar y englobar otros muchos ámbitos! En esta etapa, se entablan profundas relaciones con compañeros y profesores, incluso de muchos lugares. El doctorado es una forma de vida donde hay que mantener, como siempre, el esfuerzo por bandera. ¡Más aún cuando ves que tus profesores y compañeros se rigen por él! 

¡Anda! ¡Ha aparecido ya la palabra vocación! Varios alumnos levantaron la mano relacionándose con la imagen de una persona viendo la televisión de forma desgarbada. Otros pusieron sus brazos en alto para identificarse con la fotografía de un investigador. Me atreví a preguntar: 

– ¿Y si la persona que está viendo la televisión es un publicista que debe ver ocho horas de anuncios al día para enviar cada noche a su jefe un detallado informe de cincuenta hojas de extensión?

Esa idea ya no gustó tanto y los brazos bajaron de repente. ¿Qué es entonces la vocación? Llegamos a la conclusión de que la vocación implica mejorar la situación de la sociedad respondiendo a preguntas actuales, supone mucho esfuerzo y garantiza una alta satisfacción personal, ilusión y motivación. Podemos nacer con ella o descubrirla e implica conocernos bien a nosotros mismos. En mi caso, la incertidumbre de saber qué me encontraré en los experimentos que cada día realizo (¿se cumplirá lo que pensábamos y/o saldrán nuevas preguntas?) hace que cada día sea diferente. ¿Llegaré a solucionar algún problema del mundo?

En plena faena, disfrutando un montón. Fotografía: Roberto Ranz. 
 

Continuamos charlando sobre los estudios. Estábamos todos de acuerdo en que te abren un amplio abanico de posibilidades. Y surgió la siguiente cuestión:

¿Estudiar es únicamente “estudiar”? 

Más de uno levantó la mano y expresó:

– No vale con estudiar. Hay que aprender y reflexionar.

¡Bordado! ¡Qué chicos más inteligentes! Yo quería que reflexionaran más y más. Les hice una serie de preguntas acerca de cuántos pensaban hacer una carrera universitaria, y si sus padres y abuelos las tenían. Prácticamente la totalidad de los alumnos pensaba en obtener una titulación universitaria. Sin embargo, únicamente la mitad de sus padres la tenía y un pobre porcentaje de abuelitos eran los que habían podido ir a la universidad. ¡La universidad ya no te distingue como antes! El esfuerzo que conlleva el paso por la universidad hay veces que no está tan rápidamente premiado como en otros tiempos. Hay que ir a la universidad y aprovecharse de todas las oportunidades que nos ofrece el mundo en el que vivimos. ¡Hay que ser lo que has estudiado! Es necesario distinguirse (nunca pisando a los demás, ¡ojo!) haciendo variadas actividades, apuntándote a conferencias, divulgando, colaborando, trabajando por tu cuenta… Y nunca tener un periodo de tiempo de tu vida sin hacer absolutamente nada.

Cuando les pregunté si la formación es o no necesaria para cualquier puesto de trabajo, me respondieron rápidamente que es necesaria para depende qué trabajos. Les di la oportunidad de que fueran por un momento Jefes de Recursos Humanos de una gran multinacional que debe cubrir una vacante de un puesto de trabajo que consiste en trasladar cajas de huevos de una cinta transportadora a otra, a turnos, ocho horas al día y cinco días por semana. Como posibles candidatos había un reciente titulado de Máster y un chico que se cansó de estudiar en la ESO y abandonó. ¡No dudaron! ¡Se decantaron por el titulado! ¡Les daba mucha más confianza! Como estudiantes pensaban que no era necesaria la formación para cualquier trabajo pero como Jefes de RRHH, la formación de sus empleados, hasta para cualquier trabajo, era un requisito imprescindible. Aproveché para contarles la historia de “El hierro, el director y el peón”confirmamos el hecho de que la necesidad de estudiar y de formarse es importante para cualquier puesto de trabajo. ¡No me vale la excusa de tener demasiada formación para ocupar un determinado puesto de trabajo! Pero reconocimos que estábamos hablando de cosas subjetivas. De lo que pensábamos. Necesitábamos datos reales y objetivos. Y para eso estaba la siguiente diapositiva, la número 15, en la que se observa que la crisis ha afectado mucho menos a las personas con formación, cuyo sueldo es significativamente superior al de la mayoría y a quienes afecta mucho más levemente el paro que al resto de categorías. Pero no todo es material. Estudiar te da una serie de valores que se quedarán en tu interior y, tarde o temprano, relucirán en el exterior recompensando tu esfuerzo:

Algunos de los valores que te proporciona la formación universitaria. ¿Deseas añadir alguno más? 
 

Era el paso de dar a conocer de manera cercana la Universidad de Burgos. Dos motivos eran los fundamentales:

Como ciudadanos de Burgos que somos, creo que es necesario conocer el entorno en el que vivimos. Conocemos museos, espectáculos, tiendas y similar de muchas partes de nuestra ciudad y del mundo entero. ¿Vamos a seguir creciendo sin conocer una institución donde la sabiduría está omnipresente y donde las ideas nacen y se ponen en práctica por doquier?

– El segundo motivo es más sencillo y personal. Se basa en el hecho de que como mi experiencia en la Universidad de Burgos ha sido magnífica, me haría muchísima ilusión que potenciales estudiantes la disfrutasen. ¡Confío en la UBU, en su formación y valores! Está realizando una gran labor social, educativa e investigadora y eso se debe reconocer y valorar de forma positiva.

En estos momentos ofrecí a mis jóvenes oyentes diversas informaciones de las que aquí podéis disponer a través de la página web de la Universidad de Burgos (www.ubu.es) y de su cuenta de twitter (@UBUEstudiantes). Sin embargo, hay muchas cosas que no están en las redes sociales, ni en Internet, ni en cualquier manual que oses usar. En la UBU eres una persona, no un simple número de expediente. Eres un ser humano, con nombre y apellidos, que disfrutará de una cercanía total en un equipo formado por compañeros, estudiantes, PDI y PAS, con muchas y variadas posibilidades entre las que se incluyen becas, prácticas, voluntariado, fiesta, prácticas, empleo…

El siguiente apartado, ya llegando al final, constaba de enseñar la investigación puntera que estamos haciendo en la UBU, más concretamente la de Facultad de Ciencias que es en la que trabajo. Gracias a Álvaro Colina que me prestó los materiales, pude enseñar en vivo y en directo grafeno, nanofibras de carbono, nanopartículas de oro (¡oro rojo, pues en el mundo nanoscópico muchas cosas son diferentes!) y varios electrodos de nanotubos de carbono que estamos preparando en la actualidad. Expliqué brevemente en qué consiste la espectroelectroquímica, técnica por excelencia de nuestro grupo de investigación, y pasé a hacer una breve reseña de las investigaciones en las cuales se encuentran inmersos los diferentes grupos en nuestra Facultad y sobre los cuales podéis obtener más información en sus páginas webs.

Esta charla de una hora de duración estaba llegando a su fin. Únicamente quedaban dos diapositivas. ¿Qué cosas haría yo si volviese a ser un estudiante de 4º de Secundaria pero con la experiencia de un doctorando? Os invito a rebobinar sobre la entrada y a visitar esta diapositiva y las anteriores. En Internet no hay horas, ni comentarios límite. Podéis formar parte de esta charla cuando queráis y os animo, como siempre, a que comentéis todas esas cosas que posiblemente se os hayan pasado por vuestras inteligentes neuronas. Y por supuesto, como les he dicho a mis estupendos estudiantes, ¡a mantener una actitud protónica (+) siempre con ilusión y motivación!

A vuestra disposición. ¡Muchas gracias!

Este post participa en la XXXIII Edición (Edición del As) del Carnaval de Química, cuyo anfitrión es Justo Giner Martínez-Sierra en su blog “La Química en el siglo XXI”.

Carnaval de Química (Edición del As)

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