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Refranes metálicos

[Renio][Flúor][Radio][Nitrógeno][Einstenio]= [Re][F][Ra][N][Es]

Refranes. ¡Cuántas veces los empleamos! Pero… ¿te habías dado cuenta de todos los refranes que llevan química en su estructura? Algunos refranes eran típicos de analizar sintácticamente a lo largo del último curso pre-universitario. ¿Te acuerdas de alguno?

 Cada campana suena según el metal del que está hecha.

Con este refrán que une la música que tanto me gusta con mi vocación química manifiesto las muchas ganas que tenía de hacer un post sobre refranes químicos. Pero han sido tantos los que he encontrado, que finalmente he decidido exponer hoy únicamente los refranes metálicos.

Los refranes metálicos son aquellos en los que sus palabras o átomos se unen mediante el enlace metálico. A grandes rasgos, se caracterizan por su baja electronegatividad y energía de ionización, tendiendo por tanto a su oxidación. Presentan brillo y buena conductividad térmica y eléctrica. En general son dúctiles y maleables.

Arado. Cigüenza.

Un metal muy empleado en el refranero metálico es el hierro, Fe, atendiendo a su dureza, tenacidad, resistencia, facilidad de oxidación atmosférica (formación de herrumbre) y a varios de los usos para los que se le utiliza en siderurgia:

Palabras buenas abrirán puertas de Fe.

Quien a Fe mata, a Fe muere.

A fuerza de villano, Fe en mano.

Al Fe candente, batirlo de repente.

El herrero que trabaja en Fe frío, tiempo perdido.

Como al Fe la herrumbre, la envidia al hombre consume.

Más vale el ruego del amigo que el Fe del enemigo.

El perdón sobra donde el Fe falta.

El plomo, Pb, también es objeto de muchos refranes metálicos, debido a su flexibilidad, y alta densidad. Se trata de un metal pesado, difícil de encontrar en estado natural y excelentemente dúctil:

Andar con pies de Pb.

En negocios de mucho tomo, ándate con pies de Pb.

Campana de Pb no da buen sonido.

No podía faltar un metal tan común como el cobre, Cu. Se utiliza para muchas aplicaciones debido a su combinación de buenas propiedades mecánicas, químicas, físicas y por su buena conductividad térmica y también eléctrica. Por este último motivo, y por su alta ductilidad, es empleado en el cableado eléctrico de nuestras casas. Fue uno de los primeros metales usados por los humanos en vasijas y recipientes similares.

Golpe de Cu nunca mató a hombre.

Rico que ha sido pobre, corazón de Cu.

También el mercurio, Hg, tiene un refrán dedicado. Se trata del único metal líquido a temperatura castellano-leonesa ambiente (el galio, Ga, tiene un punto de fusión en torno a 29.8 ºC). Tanto el metal como sus compuestos son altamente tóxicos, por ello:

Hg mal administrado, epiléptico ha vuelto al medicado.

Seguro que habíais pensado ya en algunos de esos metales muy inertes químicamente, difíciles de encontrar en la naturaleza y altamente utilizados en joyería. Son blandos, difíciles de oxidarse, y, por tanto, de corroerse. Uno de ellos es el oro, Au, metal que no pierde lustre y muy valioso:

No es Au todo lo que reluce.

Asno de Arcadia, lleno de Au y come paja.

Al escarabajo, sus hijos le parecen granos de Au.

No hay cerradura segura si es de Au la ganzúa.

La edad de Au nunca es la presente.

Vale lo que pesa en Au.

Quien hijo cría, Au cría.

La alegría es un tesoro que vale más que el Au.

El poco hablar es Au, y el mucho es lodo.

El Au y la miel, donde están parecen bien.

Nieve antes de marzo, Au blanco.

Otro metal de este tipo es la plata, Ag, metal también precioso, con alta conductividad térmica y eléctrica, blanco, brillante, blando, dúctil y maleable:

Si quieres Ag, trabaja.

A enemigo que huye, puente de Ag.

Agua fresca la da el jarro, no de Ag sino de barro.

Jarro de cristal o de metal o de Ag, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.

Ni ojo en carta, ni mano en Ag.

Y… a falta de un elemento metálico, buenos son dos en un mismo refrán más metálico que nunca. De la combinación de estos dos últimos metales preciosos, el oro y la plata:

Aceituna, una es Au; dos, Ag, y la tercera, mata.

La palabra es Ag y el silencio es Au.

El melón por la mañana, Au; por la tarde, Ag; por la noche, mata.

Donde el gusto falta, nada valen el Au y la Ag.

Loco es el hombre que sus prisiones ama, aunque sean de Au y Ag.

Y, para acabar, un surtido variado de diferentes metales, introduciendo alguno nuevo como el estaño, Sn, metal que funde a relativa baja temperatura mostrando gran fluidez, por lo que es ampliamente utilizado en soldaduras y uniones eléctricas. Además, es resistente a la corrosión en numerosos medios:

Hidalgo pobre, fantasía de Au y realidad de Cu.

Las palabras de Au van a menudo seguidas por actos de Pb.

Buenas palabras no cuestan Cu y valen más que Ag.

En casa del pobre, la Ag se vuelve Cu.

Au en manos de pobre, parece Cu.

La balanza no distingue el Au del Pb.

Al Cu y al Sn, mucho paño.

 ¿Conocéis alguno más vosotros? ¡Seguro que sí!

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Este post participa en la Edición “XXX(L) Química a lo grande – Zn” del Carnaval de Química, cuyo anfitrión es “Activa Tu Neurona” en su blog “Activa Tu Neurona”.

Esta entrada participa en la VIII Edición del Carnaval de Humanidades, cuyo anfitrión es Marta Macho Stadler en su blog ::ZTFNews.

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¿De qué están hechas las monedas?

Cada vez las manejamos menos. Sin embargo, prácticamente todos los días pasan por nuestros dedos. En las compras en efectivo, muchas veces las utilizamos para poder adquirir un producto. En otras ocasiones, las recibimos en mano para devolvernos el cambio. Sí, sí. Son ellas, las monedas. Todos los días con ellas pero… ¿sabemos de qué están hechas? Una pista: metales, metales y algún que otro elemento. Y, por lo tanto, aleaciones, mezclas homogéneas con propiedades metálicas de dos o más elementos, uno de los cuales, al menos, debe ser un metal.

Vamos a ir, como en la vida, de menos a más. Las monedas de 1, 2 y 5 céntimos están hechas de acero recubierto de cobre. El acero es una aleación de hierro con pequeños contenidos de carbono que otorga tenacidad a la moneda mientras que el cobre que lo recubre evita su corrosión, proporcionando ese color rojizo y el brillo característico. Subiendo un poco de peldaño nos encontramos con las monedas de 10, 20 y 50 céntimos, hechas de una aleación de cobre, aluminio, zinc y estaño. Finalmente, las de mayor valor. El círculo interior de las monedas de 1 € y la corona exterior de las de 2 €, de color plateado, están hechos del mismo material: se trata de una aleación de cobre y níquel. Por otra parte, el exterior de las monedas de 1 € y el interior de las de 2 € están hechos de una aleación de níquel-latón. A su vez, el latón es una aleación de cobre y zinc que otorga ese característico color dorado a estas partes de las monedas.

Hasta aquí la naturaleza química de las ocho monedas que componen la numismática del euro. Hace unos años, valían muchísimo. ¿Qué podemos hacer ahora con 2 € que antes hacíamos con trescientas treinta y tres pesetas? Por si no fuera poco, antes del verano ya corría la noticia de que costaba más fabricar las monedas de 1 y 2 céntimos que su valor real. Viendo el precio al que están los metales, en especial el cobre, más de un 400 % más caro que cuando empezó a circular el euro allá por el año 2002, se puede deducir que la posibilidad de que estas monedas desaparezcan físicamente existe. ¿Un nuevo redondeo está al llegar?

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El hierro, el director y el peón

En una época en la que las ventas de las empresas se reducían drásticamente y los precios estaban más ajustados que nunca, una pequeña industria metalúrgica del norte de España había recibido un encargo sumamente importante. Debía realizar una serie de piezas de hierro que formaban parte de una exposición de un destacado escultor contemporáneo y que iban a ser colocadas en una de las calles más concurridas de la ciudad. A petición expresa del autor, las esculturas debían ser de hierro sin galvanizar, pues quería ver este metal desnudo. Los dueños de la empresa, meros inversores, habían creado la empresa con los beneficios de otras tantas. Sin embargo, las otras sociedades estaban pasando por momentos mucho peores y, en ese momento, la realización de estas esculturas les iba a permitir aguantar la situación. Pero había un problema: no conocían en profundidad el producto que manejaban y vendían. Fruto de este desconocimiento, tomaron la decisión de realizar las esculturas en hierro, sin más, confiando en que todo fuera a salir correctamente y sin investigar ni documentarse sobre el tema que les habían encomendado.

Un tiempo después de construir y situar las figuras en sus respectivos destinos, recibieron una llamada. Era el ayuntamiento de la localidad quien, por medio de los ciudadanos y del propio escultor, les comunicó que las esculturas tenían graves defectos poco tiempo después de su colocación. Les instaron a quitarlas y construir otras nuevas para que así pudieran cobrar la totalidad del dinero. La llamada les extrañó. Sin embargo, la tozudez hizo que decidiesen realizar las esculturas de la misma forma, confiando en que un fallo en el proceso de fabricación o modelado hubiese sido la causa de tan rápido deterioro.

Días más tarde, construidas de nuevo y listas para cargar en el camión, el director general dejó una reunión que tenía con el resto de la directiva sobre el tema que había sucedido para bajar personalmente al almacén a comprobar in situ cómo las esculturas eran enviadas con la calidad necesaria. No habían transcurrido prácticamente ni diez minutos cuando estaba de vuelta en la sala de juntas. Sorprendidos por tanta rapidez, sus compañeros escucharon:

―Señores. Al bajar a hacer la comprobación visual de la mercancía me encontré con Felipe. Estaba poniendo un paquetito en cada escultura, en una parte que no pudiera ver el público. Extrañado, pensando que esa era la causa de los desperfectos de las figuras, pregunté el motivo. Me contestó que se había enterado de todo el tema de las esculturas. Y me explicó lo que realmente había pasado. Parece ser que el hierro sufre corrosión atmosférica, lo que hace que los materiales ferrosos se degraden por formación de herrumbre. ¡Esa era la causa del color rojizo, de las grietas y de los agujeros en las finas láminas de las esculturas que nos reportaron en la llamada! ―exclamó.

Mirad estas fotos que me enseñó en su móvil sobre procesos similares. Parece ser algo común que sucede mucho a nuestro alrededor ―comentó mientras mostraba las imágenes con su tableta.

Tornillos y tuercas oxidados 

Resultado de la oxidación de un banco de la calle

Oxidación y mantenimiento

Tras una breve pausa, continuó hablando:

―Felipe afirmó que era debido a un fenómeno electroquímico. En la superficie del hierro se formaban óxidos de hierro, debido a la presencia de agua, oxígeno y un electrolito, tres sustancias presentes en las calles. Y que estaba favorecido a pH ligeramente ácidos, fruto de la contaminación creciente en forma de CO2, SO2, NO2… Muy seguro de sí mismo, me dijo que era un proceso en dos etapas. Primeramente el hierro se oxida perdiendo dos electrones y se forma Fe2+ en una gotita de agua. Esto es posible gracias al oxígeno atmosférico, que se reduce a agua con un aporte de protones presentes en la humedad. En la segunda etapa, el oxígeno disuelto en las gotitas se reduce a agua, oxidando el Fe2+ disuelto a Fe3+, el cual precipita en forma de Fe2O3•xH2O, y quedándose, tras su deshidratación, en forma de Fe2O3 (herrumbre).

Los compañeros del director, todos de impoluto traje, se miraron con la boca abierta. El director general, tras un sonoro carraspeo, prosiguió:

―Como si me estuviera leyendo la mente, Felipe me indicó lo que estaba haciendo. Me dijo que quería buscar una solución al problema. Había pensado en varias. Unas cuantas versaban sobre recubrimientos con pinturas o con metales más o menos activos que el hierro. Él mismo expuso que, sin embargo, estas soluciones no estarían aceptadas por el autor de las esculturas quien, por deseo personal, quería que las esculturas fueran en hierro desnudo. Apuntó que quedaba una solución posible, precisamente, la que estaba llevando a cabo. Ese paquetito que pensé que era el motivo de tan rápido deterioro era en realidad magnesio, elemento que iba a actuar como ánodo de sacrificio. Felipe vio mi cara estupefacta, así que la explicación que me dio fue clara y sencilla. Al conectar el hierro a un trozo de metal más activo como el magnesio, éste se oxida, disolviéndose, y permite que el hierro reciba continuamente electrones del magnesio, por lo que no se oxida y por tanto no se forma herrumbre.

El director general hizo un parón para tomar un poco de agua. Se dio cuenta de que estaba tardando mucho más en exponer a sus compañeros el problema que lo que tardó Felipe en explicárselo a él. Intentó continuar para manifestar lo siguiente que le había dicho:

Felipe me afirmó que esta metodología se emplea para proteger grandes objetos de hierro y acero (aleación de hierro y carbono), que están en contacto con agua de mar, con tierra y ambientes húmedos, tuberías y similar. Y por cierto, comentó que el único mantenimiento que requería era vigilar el estado y la cantidad de magnesio para así sustituirlo periódicamente cuando estuviese próximo a acabarse.

Los compañeros del director general estaban anonadados. Solo tuvieron palabras de admiración y fuerza para hacer una única pregunta:

―Señor director general, ¿quién es el tal Felipe que usted se encontró y que nosotros no conocemos? ―respondieron al unísono.

Apartándose un poco a la derecha, el director dejó ver a Felipe, quien esperaba pacientemente a sus espaldas.

―Soy Felipe, carretillero de almacén. Disfruto con mi trabajo tanto como el que más. Además, soy químico, considerado por mis compañeros como uno de los mejores de mi promoción, aspecto que también está justificado por mi expediente académico. Siento meterme donde no me llaman pero si ustedes volvían a hacer lo mismo que la primera vez, las esculturas se estropearían de nuevo. Y puedo intuir lo que eso supondría para la empresa. Sea cual sea mi puesto, no puedo permitir que nuestra industria caiga dos veces con la misma piedra, porque el conocimiento, muchas veces, y más en estos tiempos, no está solo en los altos cargos.

Categorías: 1. General, 4. Pensamientos del presente | Etiquetas: , , , , , | 9 comentarios

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