Publicaciones etiquetadas con: Mesa redonda

Mesa redonda “El Oficio de Investigar: con el futuro”

El pasado lunes 16 de junio del 2014 tuve la suerte de poder participar en una de las actividades transversales organizadas por la Escuela de Doctorado de la Universidad de Burgos. Se trató de la mesa redonda titulada El Oficio de Investigar: con el futuro”. En ella tuve el placer de compartir filas con los siguientes ponentes:

Dra. Dña Blanca S. Acinas Lope (Profesora Titular de Filología Francesa de la UBU).

Dr. D. Carlos M. Madrid Casado (Dpto. Matemáticas ISE Diego Velázquez de Madrid e Investigador de la Fundación Gustavo Bueno de Oviedo).

Dra. Dña. Adela Muñoz Páez (Catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla)

Dña. Leticia Oca Casado (Doctoranda del Programa de Doctorado Química Avanzada).

Don Jose Luis de Benita de la Peña (moderador y doctorando del Programa de Doctorado Educación).

Con motivo de dicha actividad de la Universidad de Burgos, el periodista Guillermo Arce y el fotógrafo Jesús J. Matías, nos realizaron a los doctorandos una magnífica entrevista titulada Doctorado en Ilusión para Diario de Burgos:

Entrevista “Doctorado en Ilusión” en Diario de Burgos

A continuación resumo brevemente alguna de las ideas con las que asistí y me fui de dicha mesa redonda.

1. ¿Es importante para iniciarse en el oficio de investigador el estímulo de la curiosidad durante la educación secundaria? ¿Se pueden aportar algunas pautas de cómo hacerlo?
La pregunta dice “para iniciarse en el oficio de investigador”. Me atrevería a decir que, para cualquier oficio, el estímulo de la curiosidad durante la educación primaria, secundaria y bachillerato es completamente necesario. En el actual sistema en el que predomina la realización de continuos exámenes desde edades muy tempranas y la realización de tareas muy mecánicas de forma continuada, la creatividad, la curiosidad y la imaginación están relegadas a una posición relativamente alejada de los primeros puestos de una “tabla de prioridades”.
Kaku, físico teórico estadounidense de 67 años, afirma: “Nacemos científicos. Cuando nacemos, nos preguntamos qué pasa ahí fuera […] y luego algo pasa: tenemos los “años peligrosos” –escuela primaria y secundaria–. Incluso Albert Einstein (1879-1955) insistía: “Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada”.
Es muy difícil cambiar el sistema de la noche a la mañana. Sin embargo, incluso dentro de este sistema se pueden incluir ciertas “novedades”:
– Trabajar aprovechando el horario de clase. Igual que nosotros investigamos en nuestros laboratorios, en la universidad o en la empresa, los alumnos deben aprovechar su horario “laboral” para aprender y resolver problemas. Es allí donde pueden trabajar en equipo, ser dirigidos por sus profesores y disfrutar de las herramientas necesarias para su aprendizaje. Eso no implica que, de vez en cuando, esta tarea se vea apoyada con un esfuerzo en casa, donde también son investigadores.
– Resolver problemas reales. Los alumnos se motivan cuando los resultados de los problemas y cuestiones les dan soluciones a hechos de la vida cotidiana. Si queremos que se motiven, no podemos contentarnos con que obtengan el pH de una disolución cualquiera, un esquema eléctrico de un nosequé o la espontaneidad de una reacción A + B para dar C. No vale con eso. Se requiere un mayor esfuerzo por parte del profesor pero es mucho más motivador para los alumnos el irse a casa sabiendo el pH del zumo de limón o naranja que desayunan cada mañana, el esquema eléctrico de un frigorífico, la cantidad de CaCO3 y MgCO3 de la piedra caliza de la catedral de Burgos o el porqué la lluvia ácida daña estos compuestos.
– Hay que explicar la importancia de resolver esos problemas. Los problemas deben tener un trasfondo, tanto antes de ser planteados como después de ser resueltos.
– Ir a universidades, empresas y centros de investigación.
– Deben ser partícipes de su aprendizaje. Para ello es muy importante la utilización de las nuevas tecnologías. Los estudiantes están continuamente en Internet, con aplicaciones, en las redes sociales. ¿Qué mejor forma para que aprendan incluso sin darse cuenta? Blogs, realidad aumentada… Son muy buenas formas de aprender. Héctor Busto, de la Universidad de la Rioja, ha aplicado de forma exitosa la Realidad Aumentada en alumnos en formación pre-universitaria. Einstein decía: “Yo no enseño a mis alumnos, solo les proporciono las condiciones en las que puedan aprender”.

2. ¿Se puede hablar de que estamos en una época en la que se abren nuevas perspectivas científicas/tecnológicas? ¿Cuáles son sus claves?
Sin ninguna duda. Vivimos en una época de crisis económica, que no quiere decir crisis de ideas. Jorge Wagensberg Lubinski (físico, profesor UB, investigador y escritor español nacido en 1948) afirma que “Estamos en crisis, pero una entidad viva siempre está en crisis frente a la incertidumbre del medio. Una crisis es justamente eso, la manera que tiene la incertidumbre para avisarnos de que nos estamos equivocando”.
En la antigüedad se daba forma a la materia. Posteriormente el camino consistía en transformar la materia obteniendo nuevas propiedades combinando materiales existentes. Desde hace pocas décadas somos capaces de inventar la materia: se parte de lo que quieres conseguir y se diseñan a la carta ciertos materiales y fenómenos.
En los tiempos actuales, la clave está en buscar aplicaciones en favor del bienestar humano, nuevos materiales, sostenibilidad, salud, medicina, regeneración de tejidos, cambio climático, enfermedades neurodegenerativas, envejecimiento, el mundo nano, antropología, nueva generación de ordenadores, teletransporte, vida extraterrestre, potenciación de los sentidos a través de la tecnología… Pero cómo pensar, cómo crear estrategias y nuevas metas, eso seguirá requiriendo las habilidades que solo un tutor, un ser humano podrá transmitir. Y para eso habrá que seguir yendo a la universidad aunque sea de diferentes maneras.

3. ¿Capacita la formación en investigación para trabajar en campos y problemas diversos? ¿Qué haría falta para que sea así?
La investigación consiste, entre otras cosas, en resolver o avanzar en la resolución de un problema actual para mejorar nuestro futuro, apoyándose en trabajos del pasado. Consiste en crear: crear soluciones a las incertidumbres, crear nuevos instrumentos, crear nuevas técnicas, crear nuevas metodologías para mejorar la calidad de vida y crear nuevas líneas de investigación en las que puedan trabajar los investigadores que vengan detrás de nosotros. En la vida como tal, no hacemos sino ir resolviendo “problemas” (como chascarrillo, que se lo digan a cualquier estudiante que haya osado pedir una beca/contrato de investigación). Podemos afirmar que la investigación, como la vida misma, consiste en resolver problemas. Obviamente, no vamos a escribir un “paper” de cada solución que obtenemos en el día a día. El investigador no es sólo el que está en el laboratorio, frente a un ordenador, entre libros históricos o con placas Petri con diversas muestras. Tal vez podamos seguir haciendo esto toda nuestra vida o tal vez no. Pero la formación que estamos obteniendo sí que vale para muy diferentes trabajos. Pensemos en ese investigador capaz de reducir la temperatura del horno de un Telepizza. O en el investigador que incluye un nuevo material en las cubiertas de un automóvil para favorecer el agarre y la durabilidad del mismo. O el que inicia un nuevo método de aprendizaje para niños.
Creo que, para que esto se cumpliese todavía más, sería necesario un aspecto difícil de llevar a cabo: una mayor colaboración entre distintas disciplinas. Esto permitiría buscar soluciones a problemas comunes trabajando conjuntamente en aspectos distintos con un fines similares.

4. ¿Es verdad que el contexto social puede favorecer o inhibir la investigación? ¿Se pueden identificar elementos positivos que deban ser potenciados?
En mi opinión, el contexto exclusivamente social no favorece ni inhibe la investigación, sino que la dirige, o, al menos, la intenta dirigir. Cuando la sociedad pide o compra un determinado producto, no es más que porque satisface sus necesidades. Y, por tanto, porque indirectamente toda la investigación necesaria para producir ese producto al final ha resultado útil. Si nadie hubiera comprado un ordenador o un teléfono móvil, éstos serían campos que no hubieran avanzado tanto en relativamente tan poco tiempo.
No obstante, la investigación no puede hacer únicamente caso a este contexto exclusivamente social, en el que se piden soluciones rápidas a problemas actuales. La investigación no tiene por qué dar sus frutos en un periodo de tiempo tan corto. Pensemos en toda la información relativa al bosón de Higgs, a las enfermedades, al cáncer… Todavía hay mucho que investigar y tal vez nosotros no seamos capaces de ver muchos de los frutos obtenidos. ¿Por ello vamos a dejar de investigar? Por supuesto que no. Tal vez no seamos capaces de obtener soluciones actualmente pero sí que estamos poniendo muchos granitos de arena para solucionar problemas a generaciones venideras, tal y como nos ha pasado a nosotros con investigaciones del pasado. Es por ello que no se puede hacer caso directamente al contexto social. No toda la investigación puede ni debe ser rentable. Pero si debe estar trabajada y ser eficaz, aunque sea en periodos de tiempos largos.

5. ¿El poder mediático, como causa y efecto de la cultura de cada momento histórico, es capaz de ahogar el desarrollo científico?
En muchas ocasiones, el desarrollo científico depende del poder mediático y de cada momento. La investigación da, de alguna manera, soluciones a los problemas planteados en cada época. Fritz Haber fue pionero en fabricar amoniaco a partir de nitrógeno, precursor de los fertilizantes que tanta importancia tienen desde entonces. Sin embargo, también fue fichado por los alemanes. A Haber le interesaba el amoniaco y su uso en la fabricación de explosivos. Ganó el premio Nobel por el primer motivo y fue acusado de criminal de guerra por sus ataques químicos con gases. Todo ello en un contexto bélico.

6. Sobre la dialéctica política-investigación. ¿Es necesaria la participación del científico, como tal, en la vida política? ¿Se pueden dar indicaciones y contraindicaciones?
No cabe ninguna duda. Creo que sería necesario un Ministerio de Investigación en el que tanto el ministro, como sus secretarios, chóferes y demás trabajadores dependientes de dicho ministerio sepan lo que es la ciencia y sepan lo que es trabajar en la investigación. Creo que el conjunto funcionaría mucho mejor si todas las personas que se dedican a “gobernar” la investigación en España conozcan lo que es trabajar en los puestos sobre los cuales toman las decisiones. ¿Un profesor no ha sido previamente estudiante y luego valora los exámenes de los alumnos a los que ha dado clase? Pues con esto debería ser similar. No solo con la investigación, sino también con el resto de disciplinas. Por lo tanto, los investigadores deberían tener la oportunidad de formar parte activamente de la política referida a este ámbito.

Muchas gracias a todos los asistentes a dicha actividad y a los organizadores de la misma. Os dejo con una mesa redonda curiosa, una de las muchas que está habiendo a lo largo de estos días en la ciudad de Burgos, con motivo de las Fiestas de San Pedro y San Pablo 2014. Se trata de uno de los paseos más concurridos de Burgos, a la orilla del Río Arlanzón: el paseo del Espolón.

Este post participa en la Edición XXXVI (Edición del Kriptón) del Carnaval de Química, cuya anfitriona es Toñi Martínez (@t_martinezii) en su más que recomendable blog cafedeciencia

Logo Kriptón

Anuncios
Categorías: 1. General | Etiquetas: , , , , , | 4 comentarios

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: